Te regalo mis letras.
Prometí no volver a escribir sobre ti.
Prometí no volver a escribir sobre ti sabiendo que no iba a cumplir dicha promesa.
Porque desde hace mucho decidí que te regalaría mis letras. Y que te encontraría en cada poema, en cada texto, en cada cita... Desde hace mucho admití que para mí los poemas tenían tu nombre y tu apellido.
Y aquí estoy, después de mucho tiempo, otra vez, escribiendo sobre ti.
Espero no me leas.
Porque si me lees sabrás que cada una de estas letras son para ti.
Y sabrás que cada frase que aquí expongo está llena de dolor, de ausencia... Pero sobre todo, de amor.
Y sabrás que aún te busco entre los libros donde imagino cada escena y las protagonistas somos tú y yo.
Y sabrás que te extraño.
Y sabrás que aún no tengo la valentía de admitirlo ante ti y decírtelo.
Y sabrás que algunas cosas nunca cambian.
Y sabrás que te quiero.
Y sabrás, muy en el fondo que quizás tú aún me quieres.
O quizás no.
Pero de todas formas sabrás que todas éstas líneas van dirigidas a ti.
Quiero pensar que no me leerás, incluso si lo haces.
Porque no quiero esperar tu respuesta.
Quiero escribir por y para ti. Como siempre lo hacía.
Pero no quiero pensar en qué pasaría si me lees, porque quizás no pase nada, porque mis letras hacia ti son regalos sin esperar nada a cambio, un contrato explícito entre tú y yo donde las condiciones siempre han sido escribir desde el alma y exponer desde el sentir, las clausulas se escribieron con letras grandes para hacernos saber que estamos ahí, justo en cada palabra que hicimos nuestra. En cada frase que hicimos que nos perteneciese y en cada poema que nos dedicamos.
Yo no cumpliré mi propia promesa de no escribir sobre ti.
Porque cumplirla sería fallarme nuevamente a mi, y a lo que siento.
Porque dejar de escribir sobre ti sería, en pocas palabras, perder una gran parte de inspiración.
Y no quiero uno vida donde tú no me inspires.
Comentarios
Publicar un comentario