Puntos medios y extremos del sentir...

Yo no sé de eso, no sé de sentir y querer a medias. 

No sé de "medio quedarme" o "quizás irme". O me quedo y te hago hogar, o me voy sin dejar rastro, sin embargo, siempre dejo huella.

No sé cómo funcionan los "tal vez" pero sí sé de cómo la certeza te puede embriagar.

Tampoco se llegar sin hacer ruido, mucho menos sé irme sin decir adiós y que te lo cuestiones.

No se me da bien tener el corazón con el freno puesto, no se me da bien dejar el corazón en lugares desocupados esperando alguna respuesta.

No sé ser feliz sin que se me ilumine la mirada y se me llenen los ojos de ilusión.

No sé enfadarme sin que lo noten y se me corte la voz si hablo de ello. 

No tengo punto medio aunque me gusta la cautela, no me gusta limitar lo que pienso porque la mayoría de las veces acierto. 

Quizás voy con miedo muchas veces, pero siempre con ganas. 

No tengo punto, quiero fuerte y con certeza, siento y río intensamente, incluso lloro cuando algo me rompe y me desestabiliza. 

Muchas veces me trago las palabras para luego lanzarlas como dardos. 

Siento las canciones hasta que se me erice la piel. 

Si tengo un mal día, es un mal día para todo el día. En cambio, si tengo un buen día se me nota hasta en la manera de hablar...

Es por eso que para mí los puntos medios y extremos del sentir no existen,
yo siento
y ya. 

Lloro por pensar de más. 
Río cuando yo misma me doy ánimo.

Yo siento
y ya. 

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