Perderse.

A veces, uno se pierde aún teniendo la noción de lo qué pasa.

En ocasiones, es precisamente eso, saber lo qué pasa, lo que hace que nos perdamos.

Hasta aquellos que están destinados a escuchar al que está perdido y tratar de ayudarle, se pierde...

Cada quien se pierde distinto.
A veces perderse está bien y algunas otras lo malo está en no saber encontrarse.

En ésta vida nos perdemos unas mil veces y nos encontramos unas dos mil más... Porque aún estando perdidos, uno no deja de encontrarse y descubrirse.

Encontrarse no se trata precisamente de dejar de estar perdido, también se trata del recorrido para llegar al camino que nosotros construimos o al camino que nos está destinado.

No, no se siente bien perderse y tampoco sabemos con certeza cuando nos encontramos.
Pero se infla el pecho de paz y orgullo cuando ves el recorrido y algo te dice que estás cerca.

No hablo solo de la dirección errada de tus pasos, también intento tocar los pasos que tu mente va a recorrer... 

Intento decirte o decirme, que perderse está bien y que necesitas tomar un respiro para ver cómo carajos volvemos a encontrarnos.

Almas perdidas que se reencuentran, así como tú te vas a reencontrar contigo mismo. La extraña danza de empezar otro recorrido estando perdido o recién encontrado.

Tal vez, no estás perdido, solo estás desubicado y créeme, eso es totalmente distinto.

Por ello también existen las almas que estaban desubicadas y se reencuentran para danzar y andar juntas de nuevo.

Pierdete, recorre y vuelve a encontrarte cuántas veces sea necesario para que te descubras una vez más.

Espera y busca pacientemente.
A ti.
A tu alma.
Y a aquella alma que también te hizo danzar de paz.


Comentarios

Entradas populares